Candal Tours

Los Alpes marítimos dejan sitio a  una costa quebrada de acantilados, turquesas y yates inalcanzables . Y es que ésta es otra Francia que poco o nada tiene que ver con demás regiones, excepto si hablamos de mantener el encanto intacto de sus ciudades y pueblos. La mágica luz de La Provence sigue inspirando a los viajeros (y muchos turistas con que cuenta en verano) tal cual lo hizo con esos pintores, ahora inmortales, que se enamoraron de la luz más pura y azul de toda Francia.La Provenza además sirvió de puente entre pueblos del Mediterráneo, desde la época romana que tantas huellas dejó en ciudades como Arlés, junto a Nimes conservadora de uno de los mejores anfiteatros que podemos ver en Europa, pasando por la Edad Media a través de pueblos de piedra con calles empinadas y murallas impermeables a los ataques venidos desde el mar.Esa es la esencia de La Provenza, esas son las ondas de las olas que aparcan yates y veleros en la bien llamada Costa Azul.